El Crew se rindió ante Monsieur Henry y su banda

Red Bulls aplastó por 4-1 al Crew en su visita a Columbus

Emilio Renteria

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Cuando Robert Warzycha puso  el mismo once titular en la cancha  por tercera fecha consecutiva, algo impensado en la temporada pasada, no sabía que versión de los Red Bulls iba a enfrentar: la máquina goleadora de local o  el caballo desorientado de visitante? Dr Jekyll o Mr Hyde?  No tardó mucho en descubrirlo…

A los 3 minutos Henry le puso una pelota perfecta a Kenny Cooper en el corazón del área y la fragilidad de Eric Gehrig no tuvo nada que hacer ante la corpulencia del  atacante. Lo dejó darse la media vuelta y definir sin piedad. El equipo visitante llegó para ganar la batalla sin dejar prisionero vivo.

Era claro que el Crew no esperaba esta versión del rival, el hecho de que  hubieran perdido sus dos partidos de visitante  no era seguro indicador de que se repetiría ese resultado en Columbus, menos aún cuando el rival en cuestión venía de anotar 9 goles en sus dos últimos partidos. Los Red Bulls llegaron para demostrar que estaban en un “New York State of Mind”.

Mientras el equipo local trataba de descubrir  lo que ese estado significaba, Cooper, nuevamente, ponía el segundo de cabeza en tan solo 13 minutos de juego.  El estadio en silencio, la banca en silencio, y el  futbol de Milovan Mirosevic sin habla, y la fuerza de Emilio Rentería sin llanto y los pulmones de Eddie Gaven sin aliento.

El Crew intentó buscar algún resquicio por donde un gol pudiera llegar, pero Bernardo Añor no encontraba la forma, Kirk Urso no es el Patrón del medio campo que se necesita, le pesa mucho la responsabilidad, no hay sintonía futbolística. Y así lo entendieron Olman Vargas y Rentería, que tuvieron que bajar detrás de la media cancha para buscar la pelota y ser  ellos los generadores de ataque, no los receptores.

Thierry Henry se dio cuenta de esta situación y  cambió el perfil de su equipo de un 4-4-2 a un 4-3-3 acomodando a Mehdi Ballouchy por la izquierda y poniéndose él mismo como un  centro-medio-delantero, un diez como los de antes pero con llegada. Y sí que llegó. En el minuto 39, luego de una excelente combinación definió con clase al palo contrario para irse al descanso  con un 3-0 dominante.

El segundo tiempo arrancó como si el partido estuviera 0-0 y con 90 minutos por delante. El Crew no mostraba signos de recuperación alguna, o de fuego interno, era como si hubiera entrado en un estado de depresión, sin ganas de luchar. Y Warzycha se la jugó por Ethan Finlay y Dilly Duka como terapia  para levantar al enfermo del diván.

El remedio parecía funcionar. Duka entró con una electricidad tal que en la primera pelota que tocó, remató al arco y se fue apenas afuera. Por la banda derecha, Finlay  se mostró muy movedizo y  se encontraba con Rentería. La energía de los cambios contagió al equipo y  lograron generar hasta cuatro ocasiones de gol que no llegaron a concretar.

El momento pasó, el rival volvió a tomar el control de la pelota y del encuentro, que a un minuto del final vio por fin llegar el gol de cabeza de Chad Marshall, que al parecer molestó a Henry, quien decidió cerrar el espectáculo con una volea perfecta que ponía el 4-1 definitivo.