Los caballeros de la angustia siguen en carrera

Arrieta y Mirosevic hicieron la diferencia en victoria de 3-2 sobre Filadelfia

Milovan Mirosevic

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Una vez  más la angustia. Una vez más  el gol agónico sobre la hora. Una vez más el último grito fue para el Crew.  Hasta cuándo?  No importa hasta cuando mientras el resultado sea el mismo.  La victoria sobre Filadelfia le permite seguir soñando, le permite seguir creyendo que sí se puede llegar, así se tenga que jugar 111 minutos!!!

El gol del triunfo llego en el minuto 87, y su autor, el chileno Mirosevic  puso en la cancha lo que había puesto en palabras durante la semana: “Tenemos que jugar con la misma agresividad desde el primer minuto hasta el último” Más claro que eso imposible.

Sin embargo la agresividad no fue tan determinante como  la lucha, la entrega y un ingrediente nuevo: La picardía.

Durante el primer tiempo el Crew llegaba y no concretaba, la ansiedad dirigía los remates lejos del arco de MacMath. Al tico Arrieta  lo incomodaban y jaloneaban en cada pelota que recibía. Primero se molestó, pero luego calladito buscó su posición y  Miranda le puso una pelota como con la mano , le ganó el achique al arquero y a celebrar. Cinco minutos más tarde  recibió un saque larguísimo de Gruenebaum y en un quiebre se deshizo  de  Gaddis y definió  al palo opuesto del arquero.

Era un 2-0 cómodo, vital irse al descanso con ese marcador favorable y a la vez tan engañoso, el más engañoso del fútbol por dos razones: Porque genera una falsa sensación de que el trabajo está terminado y Porque se piensa que el rival no será capaz de remontar. Ni lo uno ni lo otro.

 Filadelfia le dio una muestra  de ello. En el segundo tiempo se adueñó de la pelota y comenzó a buscar las espaldas de Miranda y James. Metió a Mclnerney y  Hoppenot  y la balanza de la velocidad se inclinó para la visita. Descontó Danny cruz de penal y Gruenebaum se fue con  una amarilla que debió ser roja por ser último recurso.

Warzycha respondió con la inclusión de Meram y Rentería. Y con el venezolano en el campo se completaba el circuito sudamericano de ataque en el que Mirosevic e Higuain coinciden cada vez más y donde el chileno le da el oxigeno que a veces necesita el argentino en la conducción.

Esta vez no hubo tiros libres, no hubo asistencias ni tampoco goles. Pero lo de Higuaín pesa por la clase y por  la importancia de la pausa. Entiende que esta liga está llena de correcaminos  y entonces engancha hacia adentro, levanta la cabeza   abre la cancha o  la corta en profundidad y hace la diferencia. Pero cuando comenzaba a entrar en sintonía con Rentería  Filadelfia empata el partido en el minuto 86.

No hubo pánico, se miraron todos  y sin hablar dijeron: Ok hay que hacer uno más para ganar. Y un minuto más tarde Mirosevic, se hizo el desentendido de su posición adelantada y la mandó a guardar, el juez de línea jamás levantó la bandera y el único pitazo que se escuchó era el que marcaba el centro del campo. Sin embargo la paleta marcaba que se jugarían 6 minutos de alargue. Y  aunque la banca entera reclamaba y se comía las uñas el equipo de casa sacó adelante su quinta victoria consecutiva  en la que el gol del triunfo se consigue a partir del minuto 86.

Hay que seguir apretando, la presión la tiene Houston que le ganó a New England pero que sabe que no puede ceder ni un punto porque atrás viene el Crew dispuesto a jugar partidos de hasta 200 minutos si es posible con tal de llegar a los Playoffs.