Dejaron escapar el control de su destino

Eddie Gaven empató sobre el final, pero el 1-1 con Kansas City no alcanza

Eddie Gaven

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Desde  el momento en que se utiliza la frase “matemáticamente posible”  es ahí cuando  el destino ya no depende de uno mismo, depende  de lo que hagan otros, en este caso de lo que haga el Houston Dynamo. Ya habían cedido dos puntos en casa  y con una victoria el Columbus Crew  se ponía un punto adelante y  estaría con un pie en los Playoffs. Pero  el empate con Kansas los dejó con un pie afuera y con el otro en poder de Houston, que además tiene una mayor  diferencia de gol.

Jairo Arrieta la tuvo en sus pies en dos ocasiones  clarísimas. La primera, y la más importante porque ocurrió a los cinco minutos,  quedó mano a mano con Nielsen y remató  dos veces y las dos veces se las sacó el arquero. La segunda fue ya bien entrado el segundo tiempo cuando Higuaín le puso una pelota perfecta en profundidad y el tico se sacó a dos defensas con un enganche hacia adentro  y remató directo a las manos del arquero.

Esas dos ocasiones, la del gol  y un tiro libre de Higuaín que Nielsen  tapó increíblemente fueron las únicas oportunidades de gol que generó el equipo de casa, mientras que Kansas llegó por todos los frentes de ataque y  con el gol de CJ Sapong a los diez minutos de juego le agregó más presión aún al equipo de casa que simplemente se nubló mentalmente y nunca pudo encontrar por dónde hacerle daño al puntero de la conferencia del Este.

Eran tantas las ansias de anotar que en varias ocasiones  los centrales  James y Marshall terminaban en el área rival sin éxito, no  había coberturas en los relevos y cada contraataque de Kansas era llevado a cabo con una  precisión  orquestada por Zusi y Espinosa mientras que kei Kamara se encargaba de ganarlo todo por las alturas.

Si hay algo que no se le puede reclamar al Crew es la entrega de todos, sin embargo la precisión en los pases fue el punto más débil. Les  costó mucho generar una secuencia  que les diera opciones en el arco rival, muchas pelotas a dividir frente a un equipo que anticipa tan bien como Kansas fue como jugar contra una pared.

La entrada de Duka por Miranda le devolvió el  control  del medio campo al Crew, puso la pelota en el piso y se hizo cargo de que las salidas  fueran  controladas, jaló las marcas  y se juntó con Mirosevic  para buscar una alternativa ofensiva  más clara. Quizás si hubiera jugado más minutos otra sería la historia.

“Me voy muy triste porque teníamos que ganar hoy…era hoy que teníamos que ganar… y no pudimos” dijo Higuaín al final del partido. Ahora hay que ganar en Washington, después ganar aquí a Toronto y sentarse a esperar a que Houston y las matemáticas se pongan de acuerdo en una ecuación que de un resultado positivo para el Columbus Crew.